
- Ariel Ponce integra el equipo de profesionales que participa en el Proyecto Fondart “Naturaleza y Tradiciones”. Se estrena durante enero en San Carlos, Cobquecura y Chillán.
El cortometraje documental “Naturaleza y Tradiciones: borde costero de Ñuble” cuenta con música original, compuesta por el destacado guitarrista Ariel Ponce. Él integra el equipo al que contactó la gestora cultural Karina Duarte, responsable del proyecto, y se complementa con la dirección del realizador audiovisual David Quezada.
Esta pieza audiovisual se estrena durante el mes de enero, en tres comunas de la región. A las 16 horas del martes 20, se proyecta en la Casa Museo Violeta Parra, de San Carlos. En tanto, a las 19 horas del jueves 22, lo podrá disfrutar el público de Cobquecura, en el salón municipal. Por último, a las 19 horas del jueves 29, culmina su itinerancia en la Sala 6 del Centro Cultural Municipal de Chillán.
La iniciativa se adjudicó un Proyecto Fondart, ámbito regional de financiamiento, convocatoria 2025. En esta tarea también participan los profesionales Angélica Martínez, en la gestión territorial, Jorge González en sonido y cámara, Álvaro Hernández en cámara, la diseñadora gráfica Sonia Quiroz, y la periodista Catalina Rondanelli. Está amparada por la Fundación Arte y Patrimonio de Ñuble y sus resultados tienen el trailer disponible en la cuenta de instagram @arteypatrimonionuble.
Además, el músico Ariel Ponce juega un papel importante en este equipo, ya que sus composiciones conforman la banda sonora del documental. Él es oriundo de Chillán Viejo, tuvo sus inicios como guitarrista en la Escuela Artística Claudio Arrau junto al profesor Patricio Henríquez, que luego profesionalizó en el conservatorio de la Universidad Mayor, en Santiago.
“Para este trabajo busqué elementos característicos de la zona de Cobquecura y darle una identidad que viene desde distintas dimensiones. Hay música que viene desde una vertiente campesina, también música que viene relacionada con el oficio de los pescadores. Por otro lado, hay música en la que intento contrastar la fuerza de la naturaleza, lo imponente que es, con el sutil canto de las aves, el atardecer cálido. También hay música en un lenguaje más moderno, vinculado a la migración de los jóvenes de la comuna. Aquí se exploran sonoridades más aleatorias, con una dosis importante de improvisación”, explica.
El resultado fue grabado íntegramente en guitarra acústica, lo que además marca un hito en la carrera de Ariel, ya que antes no había tenido una experiencia tan extensa, sino que había creado piezas más breves. Esta vez, sus composiciones se extienden por 18 minutos y son un ingrediente importante del montaje, en la etapa de edición y montaje de “Naturaleza y Tradiciones: borde costero de Ñuble”.
Ariel confiesa que siempre estuvo entre sus planes regresar a la región, luego de obtener su título profesional, ya que considera que “hay un círculo cultural bien interesante de artistas y cosas que están sucediendo, así que me gusta ser un aporte y quizás replicar iniciativas que uno ha visto en otras ciudades y en el extranjero”.
Gestión territorial
Por su parte, Angélica Martínez comenta que ha organizado su trabajo desde los testimonios que recoge de los vecinos de Cobquecura. A partir de esa escucha, los conocimientos y experiencias le permiten traducir a un lenguaje audiovisual.
“No llego con una estructura cerrada, sino que primero observo el territorio, sus tiempos, sus relaciones y sus tensiones. En Cobquecura, el trabajo se ha dado conversando con personas que habitan el territorio, como son los pescadores, conversaciones con el municipio de Cobquecura, personas que trabajan conservando el patrimonio ecológico de la zona y profesionales del área de la biología marina”, cuenta.
Ella acumula una dilatada experiencia en el área de educación artística, a través de diversos programas. Desde hace cinco años vive en Cobquecura y allí ha desarrollado proyectos artísticos y comunitarios.
“Mi participación se da de manera orgánica, como una forma de articular el trabajo del equipo en el borde costero y las comunidades que lo habitan. Más que una invitación puntual de parte de Karina (Duarte), fue una convergencia de recorridos y experiencias en el mismo territorio”, relata.
Agrega que ve este documental “como una herramienta de memoria y reflexión colectiva, que más que ser una pieza audiovisual, es un material que puede circular en escuelas, espacios comunitarios y encuentros culturales del territorio”.
