
Los servicios públicos con competencias ambientales y sanitarias han intensificado el trabajo coordinado, desarrollando fiscalizaciones, visitas en terreno y planes de acción orientados a prevenir riesgos, corregir deficiencias y resguardar la calidad de vida de la población.
Ante los episodios de olores molestos registrados durante el periodo estival en las comunas de Chillán y Chillán Viejo, la Secretaría Regional Ministerial del Medio Ambiente de Ñuble informó sobre las acciones que se han desarrollado para enfrentar esta problemática, destacando el trabajo intersectorial entre los distintos organismos del Estado con facultades fiscalizadoras y sanitarias.
Las altas temperaturas, determinadas condiciones de viento y la operación simultánea de actividades productivas, agroindustriales y de saneamiento intensifican la percepción de olores, configurando un escenario multicausal que requiere una respuesta articulada del Estado, basada en la fiscalización, la prevención y la corrección oportuna de eventuales incumplimientos.
En este contexto, el Delegado Presidencial Regional de Ñuble, Rodrigo García Hurtado, relevó la importancia del trabajo conjunto entre las instituciones públicas: “Como Delegación Presidencial Regional estamos impulsando un trabajo coordinado entre los distintos servicios del Estado, entendiendo que la gestión de los olores molestos requiere una mirada intersectorial. Esta articulación permite fiscalizar, corregir y prevenir situaciones que afectan el bienestar de las personas, avanzando hacia un entorno más seguro, saludable y amigable para las comunidades de Chillán, Chillán Viejo y de toda la región”.

Fiscalización ambiental y acciones
La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) es el organismo encargado de fiscalizar el cumplimiento de las Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) y demás obligaciones ambientales, investigando denuncias, dictando medidas provisionales e iniciando procedimientos sancionatorios, siempre bajo el debido proceso.
En la Región de Ñuble, durante los últimos dos años se han realizado más de 170 fiscalizaciones ambientales, con foco en unidades fiscalizables consideradas críticas, entre ellas el Plantel Porcino Rucapequén y Peumo, en la comuna de Chillán Viejo; las Plantas de Tratamiento de Aguas Servidas de Chillán, Chillán Viejo y Las Mariposas; además de instalaciones de manejo de residuos y actividades agroindustriales.
Actualmente, la región cuenta con 422 proyectos aprobados en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y un equipo de fiscalización acotado, compuesto por dos fiscalizadores, lo que refuerza la necesidad de priorizar las acciones en función del impacto directo en la calidad de vida de las personas.
El Seremi del Medio Ambiente de Ñuble, Mario Rivas Peña, explicó que la gestión de los olores molestos no recae en una sola institución, sino que involucra a diversos organismos del Estado, cada uno con atribuciones legales específicas: “La gestión de olores es un desafío complejo que requiere coordinación, rigurosidad técnica y participación ciudadana. Las denuncias formales son fundamentales, ya que permiten activar la fiscalización y focalizar las acciones en aquellas fuentes que generan mayor impacto en la calidad de vida de las comunidades”.
En este trabajo intersectorial participan, además de la SMA, distintos servicios con competencias específicas: la Seremi de Salud, que actúa cuando existen riesgos sanitarios, pudiendo iniciar sumarios, ordenar medidas inmediatas o decretar alertas sanitarias; la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), encargada de fiscalizar a las empresas sanitarias y plantas de tratamiento de aguas servidas; el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que interviene en materias asociadas al manejo de purines, residuos pecuarios y uso de suelos agrícolas; y los municipios, que cumplen un rol clave en la gestión territorial, residuos domiciliarios y control de ordenanzas locales.
En este marco, la Seremi de Salud de Ñuble desarrolla acciones de fiscalización regulares, que responden a las denuncias de la comunidad y actividades programadas. Recientemente, equipos técnicos realizaron una visita inspectiva a el plantel porcino ubicado en la Ruta 5 Sur, con el objetivo de revisar el funcionamiento de los biodigestores y las lagunas de acumulación de efluente tratado.
La Seremi de Salud de Ñuble, Dra. Michelle de Arcas Orellana, señaló que esta inspección permitió avanzar en medidas concretas: “Como autoridad sanitaria realizamos una visita inspectiva al plantel, revisando los sistemas de tratamiento de efluentes, biodigestores y lagunas de acumulación. A partir de esta evaluación, se acordó un plan de acción orientado a prevenir posibles focos de insalubridad, que permitan resguardar la salud de la población y las condiciones sanitarias del entorno”.
Desde la autoridad ambiental se aclaró que, aun cuando existan denuncias y procedimientos sancionatorios en curso, no existen cierres inmediatos automáticos por la sola generación de olores, ya que la legislación ambiental vigente establece un marco de actuación gradual y basado en el debido proceso. Un ejemplo de ello es el caso del plantel porcino de la empresa MaxAgro, donde, pese a la existencia de denuncias y sanciones, las medidas aplicadas responden a los instrumentos que contempla la normativa.
El enfoque regulatorio prioriza, en primer lugar, la aplicación de medidas provisionales, orientadas a corregir situaciones críticas, tales como la exigencia de mejoras tecnológicas u operacionales frente a incumplimientos de límites normativos. Asimismo, considera la presentación de programas de cumplimiento, que obligan a los titulares a ejecutar un conjunto de acciones de mejora en plazos definidos, los cuales pueden ser aprobados o rechazados por la autoridad ambiental, según su eficacia para asegurar el cumplimiento normativo y la mejora de las condiciones ambientales.
En casos de incumplimientos reiterados o graves, se contemplan sanciones progresivas, que pueden incluir multas de alto monto. En este contexto, se recordó la existencia de una sanción del orden de 550 millones de pesos aplicada en el caso MaxAgro, asociada a incumplimientos de la Resolución de Calificación Ambiental, fallas operacionales y el incumplimiento de medidas provisionales, actualmente pendiente debido a un proceso de reclamación judicial iniciado por el titular.
Este enfoque busca corregir las causas de los episodios de olores, resguardar el debido proceso y equilibrar el desarrollo de las actividades productivas con la protección del entorno y la salud de las personas. Finalmente, se precisó que los montos recaudados por concepto de multas no ingresan a la Superintendencia del Medio Ambiente ni a las regiones, sino que van directamente al Estado.
Finalmente, se reiteró el llamado a la ciudadanía a realizar las denuncias de olores molestos a través de los canales oficiales de la Superintendencia del Medio Ambiente, a través del sitio web www.sma.gob.cl/denuncias , ya que estas permiten activar la fiscalización y priorizar las acciones. La información sobre fiscalizaciones, medidas y procedimientos en curso se encuentra disponible públicamente en el Sistema Nacional de Información de Fiscalización Ambiental (SNIFA).
