
Lo que debía ser un inicio de año escolar normal para los alumnos de cuarto medio del Liceo Bicentenario Polivalente de San Nicolás, se transformó el pasado jueves 5 de marzo en una escena de violencia extrema. Según el relato proporcionado por la madre del joven agredido, este fue abordado de manera agresiva por un compañero de un curso paralelo, quien lo golpeó repetidamente antes de ingresar al aula, dentro del mismo liceo.
La madre enfatiza que el atacante portaba un objeto en la mano, lo que agravó las consecuencias del ataque: Su hijo cayó inconsciente y debió recibir cuatro puntos de sutura entre el párpado y la ceja, además de presentar severos hematomas en pómulos y mandíbula, tras ser derivado de urgencia al CESFAM de la comuna.
La familia manifiesta una profunda indignación ante la insuficiente respuesta del establecimiento educacional, que aplicó apenas cinco días de suspensión al agresor, pese a la gravedad de las lesiones. A pesar de la denuncia ratificada ante Carabineros, el Liceo ha confirmado que el estudiante de cuarto medio responsable del ataque se reintegró a las clases este lunes 16 de marzo. Esta decisión ha sumido a la víctima en un estado de vulnerabilidad absoluta; su madre relata que manifiesta un miedo constante y serias dificultades para dormir ante la nula protección que siente dentro del plantel.
Un punto crítico en esta denuncia es la obstinada negativa del Polivalente para facilitar el acceso a las cámaras de seguridad. La madre del menor ha solicitado formalmente revisar los registros audiovisuales para identificar fehacientemente el objeto utilizado en la agresión y demostrar la alevosía del acto. Sin embargo, la dirección del liceo ha bloqueado cualquier intento de la familia por obtener estas pruebas, dejando a los padres sin una evidencia fundamental para avanzar en las instancias legales y administrativas correspondientes.
Esta barrera de silencio se extiende más allá del colegio, ya que la madre acusa que la Municipalidad de San Nicolás, sostenedor del liceo, también se ha negado a prestar acceso a los registros de seguridad.
La familia denuncia un “blindaje” institucional que protege indirectamente al agresor al mantener las imágenes del incidente bajo reserva. Para los afectados, el hecho de que tanto el Liceo de San Nicolás, como las autoridades municipales denieguen el auxilio de las cámaras constituye una grave vulneración a los derechos del estudiante agredido y una falta de transparencia inexcusable ante un hecho criminal.
Actualmente el alumno agredido enfrenta un retorno a su último año de enseñanza media marcado por la desprotección. Mientras su madre exige que se adopten medidas de resguardo reales, critica que las instituciones responsables de la educación en San Nicolás prefieran ocultar la evidencia de la violencia antes que garantizar justicia para un alumno herido.
“Es inaceptable que en un Liceo Bicentenario se premie el silencio y se permita que un joven de cuarto medio tenga que convivir con su agresor sin que se nos entreguen las pruebas de lo ocurrido”, sentenció la apoderada.

