
El USS Nimitz y el destructor USS Gridley iniciaron una gira estratégica por la región, con ejercicios conjuntos junto a las armadas de Brasil, Chile y Colombia, reforzando la presencia militar estadounidense en aguas latinoamericanas.
En la jornada del lunes 23 de marzo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó el despliegue del portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz, acompañado del destructor USS Gridley y otras embarcaciones, en una gira estratégica por América Latina.
El itinerario contempla visitas a varios países de la región, con el objetivo de fortalecer la cooperación marítima y realizar ejercicios conjuntos con las armadas de Brasil, Chile y Colombia. Según autoridades estadounidenses, la medida busca reforzar la seguridad regional y la presencia militar en aguas estratégicas.
Este despliegue ocurre en un contexto internacional marcado por tensiones en Medio Oriente y advertencias de Irán sobre posibles ataques a infraestructuras energéticas en caso de intervención estadounidense en el estrecho de Ormuz. La gira naval se interpreta como un mensaje de respaldo a los aliados latinoamericanos frente a la inestabilidad global.
Analistas señalan que la presencia del USS Nimitz en la región podría generar reacciones diversas: mientras algunos gobiernos valoran la cooperación militar, otros advierten sobre el riesgo de aumentar la dependencia estratégica de Washington.
