
Actividad conocida como Trafkintún fue organizada por INIA Quilamapu en el Instituto Virginio Gómez de Chillán, en el marco de un proyecto internacional, y reunió a mujeres provenientes de Ñuble y Biobío en una jornada que integró ciencia, conservación genética y conocimientos ancestrales.
Más de un centenar de guardadoras y guardadores de semillas tradicionales de las regiones de Ñuble y Biobío participaron en el “Trafkintún: intercambio de saberes y semillas tradicionales”, encuentro organizado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA Quilamapu.
Al inicio de la jornada, el director regional de la institución, Rodrigo Avilés, subrayó el valor estratégico de las semillas tradicionales frente a los desafíos que enfrenta la agricultura. “Cada semilla representa mucho más que el inicio de una nueva planta. En ella se concentra biodiversidad, adaptación al territorio, historia agrícola y conocimiento acumulado durante generaciones”, señaló.
Asimismo, planteó que muchas de las semillas ancestrales poseen características que hoy cobran especial relevancia, como la tolerancia a condiciones ambientales adversas, la resiliencia y una importante diversidad genética.
Según Avilés, la conservación de este patrimonio ha sido posible gracias al trabajo sostenido de agricultores y agricultoras que, durante décadas, han seleccionado, almacenado y compartido semillas entre comunidades rurales. “Gracias a ese trabajo paciente y muchas veces anónimo, hoy nuestro país conserva un patrimonio genético de un valor incalculable”, afirmó.
La jornada se desarrolló en el marco del proyecto “Identificación y reintroducción de recursos genéticos de legumbres con tolerancia a sequía y enfermedades que contribuyan a la seguridad alimentaria y adaptabilidad al cambio climático en la agricultura familiar campesina del secano interior de Chile”, financiado por el Fondo de Distribución de Beneficios (BSF) del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO.
Intercambio sin fines monetarios
Uno de los aspectos centrales del encuentro fue el intercambio de semillas entre agricultoras provenientes de distintos territorios de Ñuble y Biobío, lo que permitió reactivar la circulación de material genético conservado por generaciones. Entre las especies intercambiadas se apreció una amplia variedad de semillas de legumbres, hortalizas y flores, así como hierbas medicinales y plantas, entre otros, conformando una diversidad de tamaños, colores y aromas que raramente puede apreciarse en un mismo espacio.
Al respecto, el curador del Banco de Recursos Genéticos Vegetales de INIA Quilamapu, y organizador del encuentro, Gerardo Tapia, valoró que la actividad permitiera vincular el trabajo científico de conservación con los conocimientos desarrollados por las comunidades rurales. “Fue una oportunidad única para intercambiar semillas y saberes. Las agricultoras comparten experiencias, evalúan materiales y mantienen viva una diversidad genética que resulta fundamental para la agricultura”, indicó.
Tapia resaltó además la participación del propio banco de germoplasma de INIA Quilamapu, que conserva miles de semillas de arroz, trigos harineros y candeales, tomates silvestres y porotos, entre otros cultivos. Solo de porotos existen más de 1.200 accesiones o variedades tradicionales. “Entregamos semillas antiguas que llevaban años conservadas en el banco. Ahora vuelven a los campos, se multiplican, se intercambian y regresan a los sistemas productivos”, explicó.
El investigador añadió que agricultoras y guardadoras cumplen una función clave en este proceso, ya que experimentan con las variedades recibidas, seleccionan aquellas que mejor se adaptan a sus condiciones y contribuyen a mantenerlas en circulación.
Conocimiento ancestral mapuche
El intercambio de semillas fue precedido por un Llellipún, ceremonia espiritual asociada al Wiñol Tripantu o año nuevo mapuche, encabezada por Rosa Huenchulaf, representante del territorio Koyawe de la comuna de Carahue.
Previamente, Rosa Huenchulaf, quien además fue una de los tres expositores contemplados, compartió el significado del Trafkintún desde la cosmovisión mapuche, resaltando la importancia de las semillas como parte de la relación entre las personas, la naturaleza y los ciclos de la vida.
La jornada incluyó además las presentaciones “Conservar semillas, la complejidad de la simpleza”, a cargo de Gerardo Tapia, y “Las semillas y lo colectivo tejen vida en Ñuble”, presentada por la coordinadora de la Red de Semillas Ñuble, Daniela Chavarría.

