
Denunciantes ciudadanos alertan sobre el grave deterioro de la vía, conocida como la “Ruta de la Muerte”, donde la falta de berma y señalización precaria agravan la inseguridad vial.
La Ruta N-59, que conecta Chillán con Yungay, enfrenta un crítico estado de conservación. De acuerdo con reportes ciudadanos llegados a nuestro medio, se han contabilizado 135 eventos u hoyos en el asfalto, distribuidos en ambas pistas, específicamente en el tramo que va desde Chillán Viejo hasta San Ignacio. La situación representa un alto riesgo para los conductores, quienes deben maniobrar constantemente para evitar daños en sus vehículos o accidentes.
Los denunciantes señalan que, en algunos casos, los hoyos han sido señalizados de manera improvisada con sacos rojos rellenos de arena. Sin embargo, las lluvias han deteriorado rápidamente estas advertencias, dejando varios sectores sin señalización adecuada. Esta precariedad incrementa la probabilidad de accidentes, especialmente en horarios de baja visibilidad o con condiciones climáticas adversas.
La vía es conocida popularmente como la “Ruta de la Muerte”, debido al elevado número de accidentes registrados en los últimos años. Entre los factores que agravan la inseguridad se encuentran la ausencia de berma, el alto flujo de camiones de gran tamaño, maquinaria agrícola y automóviles de distintas dimensiones, lo que genera un tránsito complejo y peligroso.
Finalmente, se advierte que gran parte del tramo afectado por los hoyos no está considerado dentro del proyecto de reposición de asfalto que se ejecutará próximamente en el sector, el cual contempla la eliminación de la cuesta Quilmo. Esta exclusión genera preocupación en la comunidad, que exige medidas urgentes para garantizar la seguridad de quienes transitan diariamente por esta ruta estratégica de la región de Ñuble.

