Ñuble

“Más de agraz que de dulce”: balance de la reciente temporada de cerezas chilenas

Para el investigador y economista agrario de INIA Quilamapu Jorge González Urbina, la temporada 2025-2026 de comercialización tuvo un balance final complejo, consolidando la llegada de una etapa de transición, con ajustes en la oferta exportable tanto en superficie de huertos como en calidad de la fruta, e incremento en la búsqueda de nuevos mercados.

A mediados de enero usted anticipaba el fin del “ciclo virtuoso” de la cereza chilena. ¿Resultó ser tan así?

Primero, reafirmar que el mercado global de la cereza está en expansión de la demanda en fresco y de calidad, con China como el actor relevante, con el ingreso de nuevos actores al negocio exportador y con Chile aún en una posición dominante en el hemisferio sur. Segundo, la fuerte caída de precios en China en 2024/25, que no se recuperaron en 2025/26, confirman que el ciclo virtuoso de aumento de precios, aumento de producción, incremento de oferta exportadora y aumento de demanda era insostenible. En este caso, se derrumbó por exceso de oferta y, por tanto, quiebre de precios. Tercero, no es factible restituir este tipo de ciclo; en cambio, lo que sigue es un reacomodo en términos productivos y de mercado, tal cual está ocurriendo ahora. Fin de ciclo.

¿Cuál fue el balance de la temporada pasada en el plano nacional?  

El volumen total exportado fue de 114 millones de cajas, récord. Hubo un desacople entre el inicio de los envíos (noviembre) y el Año Nuevo Chino (febrero), período de mayor consumo. Se concentró un gran volumen de fruta a fines de noviembre, presionando los precios a la baja, lo que generó decisiones —en cierta medida— especulativas de los distribuidores y comercializadores en China. Tras el Año Nuevo, los precios tendenciales no se recuperaron, existiendo diferencias por calidad y variedad. No obstante, hubo avances en la diversificación de destinos, transporte y calidad de fruta, pero la complejidad de la comercialización en China determinó menores retornos a los esperados, generando incertidumbre sobre la continuidad de giro en no pocos productores. Cabe precisar que aún no está cerrado el período de liquidación (pago a los productores), pero el escenario descrito no cambiará.

¿Y cómo estuvieron los precios en China?

China sigue siendo nuestro mercado relevante. A pesar de que los envíos a otros países se duplicaron y triplicaron, el gigante asiático redujo su participación en “solo” 3 a 4 puntos porcentuales, desde 91 % en 2024/25 a 88 % en 2025/26; lo que resulta decisivo en el nivel de precios que se obtenga. Como referencia, a fines de enero y principios de febrero, el precio promedio general fue de 5,3 dólares/kilo, de 10 dólares/kilo en calibre 4J, 6 dólares/kilo en calibre 3J y 3,8 dólares/kilo en calibre J. En los calibres más pequeños como XL y L se presentaron precios del orden de 2,9 y 2,6 dólares/kilo, respectivamente. En cuanto a variedades, los precios mayores fueron para Kordia con 7 dólares/kilo, Regina 6 dólares/kilo y Staccato 4,8 dólares/kilo. El menor precio fue para Santina con 3,5 dólares/kilo. Para el período de mayor demanda, es decir, previo al Año Nuevo Chino, los precios repuntaron significativamente, sin compensar eso sí, el bajo nivel del resto de la temporada.

¿Y cuál fue el balance de la temporada para la Región de Ñuble?

Ñuble no es una excepción a la tendencia nacional. Los niveles de ingreso declarados, en general, fueron inferiores a los esperados, profundizando la situación compleja gatillada en 2024/25. A fines de enero e inicios de febrero, variedades importantes como Regina y Lapins registraron precios moderados en torno a 6 y 4,5 dólares/kilo, respectivamente. Sweetheart promedió 4,7 dólares/kilo y Santina solo llegó a 3,5 dólares/kilo. No hay variedades de precio top en Ñuble. Hubo, por tanto, menor rentabilidad a la esperada, incluso con costos sin solventar en muchos casos, aunque el resultado es específico por productor. En Ñuble, el escenario de corto y mediano plazo no es distinto al del resto del país, con reestructuración del sector y, lamentablemente, con productores que deberían dejar el negocio. Es una situación en desarrollo.

¿Qué aspectos positivos o de aprendizaje se advierten?

Este sinceramiento de los límites del mercado chino permitió al sector acometer ajustes y reestructuraciones que, tarde o temprano, eran ineludibles. Se reforzó la diversificación de destinos como Estados Unidos, Taiwán, Corea del Sur, Brasil, Tailandia, India, y algunos países de Europa. Otro punto favorable es el esfuerzo por mejorar la logística del transporte a China vía la modalidad “Cherry Express”, con barcos especializados en cereza fresca, en un plazo de 22 a 23 días sin recaladas. Otro punto no menor, es el relevamiento de la importancia de la calidad de la cereza. Esto debería estimular el recambio varietal donde sea factible, incrementar la productividad, perseverar en tecnologías de postcosecha y frío, en logística de transporte y en mejor acceso a nuevos mercados. Por último, y con mirada de mediano y largo plazo, estos aspectos deberían ir consolidando un mercado para Chile, más maduro, quizás con menos rentabilidad por volumen exportado, pero con mayor sostenibilidad del negocio. Es el ciclo de todos los productos y mercados.

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